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El rastro que dejan las gotas

6.00

No tiene sentido que yo mismo valore mi propio libro. Si por mi fuera, valdría millones –de euros o de aguacates, que son mucho más caros–. Pero para cada persona, cada obra tiene un valor diferente –pensé–, y a su vez, no quiero que el dinero suponga una excusa para dejar de leer –reflexioné– y aquí llegó...

"No quiero que compren mi libro.
Quiero que lo lean".

Por esto mismo, usted elige el precio a pagar.

Una vez leído, si quiere, puede volver a valorarlo. Cosa que dudo... ¡Cualquiera consigue salir de este libro!

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*Recogida en punto físico: comprando el libro por la web, también se podrá recoger en la tienda 8PM Store de Gracia abonando en el lugar 4 euros de gestión.

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AUTOR:

Soy L.M., creador de Léeme. Tras años escribiendo para publicidad, decidí dejar mi trabajo para centrarme en lo que realmente quería hacer. “¿Y ahora qué? —refunfuñó mi padre— ¿Vas a vivir del cuento?”. Le miré. Le sonreí. “Papá, gracias por la idea.”

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EL RASTRO QUE DEJAN LAS GOTAS (O cómo mirar por la ventana en un día de lluvia)
Primera novela de L.M.

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SINOPSIS:

El día que Renato consideró que este mundo era demasiado complejo como para seguir tratando de comprenderlo, decidió abandonarlo. Por eso continuó excavando un agujero que hacía tiempo ya había comenzado a excavar, agujero profundo donde llevaba años enterrando sus miedos y sus complejos y cada uno de sus malos recuerdos. Y el problema vino a ser que cuando removió la tierra, estos entes abstractos se fueron presentando más aterradores, menos abstractos, más reales que nunca. Y ahí abajo, en aquel mismísimo agujero y bajo estas mismas líneas, fue donde Renato y usted se dispusieron a encontrarlos.

Hace casi cien años que Nietzsche se opuso a todos los valores arcaicos de la entonces sociedad con su “Así habló Zaratustra”. Y dado los tiempos que corren, ya tardaba en volver a hablar. Estructurado que ni el mismísimo filósofo lo hubiera hecho mejor —que lo hubiera hecho igual, que ya lo hizo, que son cuatro partes y así le repliqué yo—, la obra mantiene su visón nihilista, pero oculta tras una narración que a cualquiera atrapa desde el primer párrafo (al menos hasta que cualquiera decida dejar de leer).

La obra se presenta en un espacio temporal preciso —véase hoy mismo o mañana por la tarde— para cualquier persona que, como Renato, esté cansada de intentar comprender este mundo incomprensible pero que, sin embargo, tenga la intención de quedarse en su superficie. Si este es su caso, si su excavación no sucederá de forma literal, adelante, comience a leer. Empiece a excavar figuradamente en estas páginas para hundirse en búsqueda de alguna razón —diremos intersección— que le haga más llevadero así el quedarse.

Un libro crema, para leer sino con las manos limpias, al menos recién lavadas. ¿Podría decirse que se trata de un libro de autoayuda? ¡Por supuesto! Ni se imaginan lo que me ha ayudado escribirlo.

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MEDIDAS:

11 x 19 cm
200 páginas